Hygge – El placer de habitarte

¿Has escuchado sobre el concepto danés “Hygge”?  Viene del protonórdico Hyggja que significa pensar y sentir con satisfacción y está relacionado con encontrar abrigo, descanso y seguridad.
La práctica de Hygge invita a la intimidad y a la conexión y se relaciona con sentimientos de vinculación. Para los daneses funciona como un estilo de vida y lo incorporan en todas sus áreas.

Algunas preguntas que puedes hacerte, que nos propone Loiusa Thomsen, son ¿En qué lugar te sientes más a gusto, qué actividades y costumbres te estabilizan, quién te hace sentir bien, qué da sentido a tu concepción de bienestar, qué haces para relajarte y qué necesitas para sentirte cómodo?

Podríamos escribir todo un libro hablando de las distintas formas de vivir el Hygge pero en este momento vamos a enfocarnos en lo que se propone en relación a la casa.

Se dice que una casa hyggelig acoge y reconforta, te recibe con un ambiente positivo y la sensación de que formas parte de ella.

El hygge está estrechamente relacionado con sentirse seguro y aparece cuando notas que la persona responsable del entorno se siente completamente a gusto con sus elecciones, pero al mismo tiempo no tiene miedo a decorar de manera intuitiva, probando nuevas cosas e ideas.

Una casa con la decoración “correcta”, a base de objetos, muebles y una estética elegidos exclusivamente según algún tipo de fórmula o plan concreto, casi nunca es muy hyggelig. De hecho, esta idea nace de la sinceridad en las cosas de las que te rodeas: tu entorno doméstico debe reflejar las decisiones que has tomado sobre tu vida y tu día a día.

Si te encanta cocinar, recibir y comer, lo más probable es que de tu cocina y de tu mesa emane Hygge, de la misma manera que el entusiasmo y el placer de un amante del arte conferirá a la casa en función de la estética que haya decidido mostrar.

El hygge de tu casa también reflejará el tiempo y la energía que le hayas dedicado. Cuando cuidas el cómo y el porqué del mobiliario, los objetos, las obras de arte, las flores, las figuritas o las cortinas de los que has decidido rodearte, o cualquier otro elemento, entonces te relajas y tus invitados se dan cuenta de tu forma de ser.

Uno de los valores claves del Hygge es el diseño auténtico y sin pretensiones. Los objetos se diseñan para ser usados, no como piezas de exposición que está prohibido tocar.

“La estética es lo que estimula los sentidos y agrada a la vista. Nos sientan bien las casas que encontramos bonitas. Su estética hace que cuidemos bien de nuestras cosas. La estética es el placer, la sensualidad y lo que hace que sintamos nuestro entorno como algo especial” -Christina P. Kjeldsen-.

Cuéntanos qué tanto vives y disfrutas del Hygge en casa y qué podrías integrar para vivir desde esa esencia.

hygge

Fuente bibliográfica:  Hygge. La receta de la felicidad. Tourell Soderberg Marie.

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